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Terremotos

Escalas de magnitud e intensidad


     La medición de los terremotos se puede hacer siguiendo varias escalas de terremotos, la más conocida de ellas es la escala Richter (escala de magnitud local, ML). Mide la magnitud del terremoto y consta de 9 grados, cada uno de los cuales supone una liberación de energía diez veces superior al grado anterior. Por ejemplo el terremoto de Chile de 1960 tuvo 9,5 grados en la escala Richter, siendo uno de  los peores terremotos en la historia Esta escala fue desarrollada en los años 30 por Charles Richter para medir el tamaño de los seísmos que ocurrían en el sur de California. Pero, a medida que se fueron instalando más sismógrafos en el mundo, se hizo evidente que la escala de Richter sólo era válida para ciertas frecuencias y se desarrollaron nuevas escalas de magnitud, como la magnitud de ondas de cuerpo (Mb) y la magnitud de ondas superficiales (Ms). Aún así, seguían existiendo limitaciones y se desarrolló otra escala, la escala sismológica de magnitud de momento (Mw). Para los terremotos más grandes, esta escala es la que ofrece la estimación más certera de su tamaño. Las escalas de magnitud miden el tamaño del seísmo en la fuente, así que no dependen de dónde se haga la medición.


      Las escalas de intensidad, como la escala de Mercalli Modificada, mide el daño producido a las estructuras y la sensación percibida por los afectados. Así, la intensidad del seísmo varía según dónde se mida. A veces, para referirse a un mismo sismo se utiliza la máxima intensidad que se ha registrado.


      Uno de los mayores problemas para la medición de un terremoto es la dificultad inicial para coordinar los registros obtenidos por sismógrafos ubicados en diferentes puntos, de modo que no es inusual que las informaciones preliminares sean discordantes. Determinar el área total abarcada por el sismo puede tardar varias horas o días de análisis del movimiento mayor y de sus réplicas. La prontitud del diagnóstico es de importancia vital para que los servicios de emergencias puedan trabajar mejor, aunque siempre hay que estar preparado para ello sabiendo qué hacer en caso de terremoto.



     A cada terremoto se le asigna un valor de magnitud único, pero la evaluación se realiza, cuando no hay un número suficiente de estaciones de medición, principalmente basada en registros que no fueron realizados en el epicentro sino en puntos cercanos. De allí que se asigne distinto valor a cada localidad o ciudad e interpolando las cifras se consigue ubicar el epicentro. Para entender mejor estos conceptos es necesario comprender qué es un terremoto.

      Para que un terremoto sea destructivo, en primer lugar se debe considerar su tamaño, la profundidad del foco (superficial, intermedio o profundo) y su distancia con relación a la ciudad más próxima que pueda ser afectada. Sin embargo, un terremoto en sí no es destructivo. Su potencial dependerá únicamente de factores como el tipo de suelo sobre el cual se ha levantado la ciudad,  tipo de construcción, normas de expansión urbana, edad de las construcciones y señalización de seguridad en las viviendas y edificaciones.


 

Sismógrafos o sismómetros



     Un sismómetro o sismógrafo es un instrumento para medir terremotos o pequeños temblores. Se suelen colocar en las zonas de alta sismicidad. Pero los sismógrafos son también usados para detectar explosiones de pruebas nucleares o para hacer mapas del interior de la Tierra.

     Los sismómetros pueden ser horizontales, verticales o astáticos (que tienen péndulo invertido). Pero además se les dan otros nombres dependiendo del medio en el que se usan, el caso de los usados en tierra s on llamados geófonos y los usados en agua, son hidrófonos. Existen también los sismómetros del fondo oceánico (OBS, por sus siglas en ingles).

     En la actualidad los sismógrafos son electromagnéticos, recogiéndose el registro de los movimientos en cintas magnéticas que se pueden procesar y digitalizar por medio de ordenadores. Mediante diversas observaciones y la comparación de datos de diferentes observatorios, se pueden trazar sobre un mapa unas líneas que unen los puntos en que se ha registrado el fenómeno con la misma intensidad y otras que unen todos los puntos en que la vibración se aprecia a la misma hora.

     En cada observatorio debe haber diferentes tipos de sismógrafos para que sea posible apreciar todas las particularidades de cualquier movimiento sísmico.



Daños causados por los terremotos


     Los daños ocasionados por los terremotos no son siempre los mismos, ni la intensidad ni la repercusión tampoco. Aunque el registro en las distintas escalas es por sí sólo un factor determinante de la gravedad y de las consecuencias dañinas de un terremoto deben tenerse en cuenta otros factores como la duración de las sacudidas, el desplazamiento y agrietamiento del terreno, así como el propio contexto arquitectónico, urbanístico, rural y socio-económico o poblacional donde se produce. Como se puede ver en las siguientes fotos de terremotos, no es lo mismo un terremoto que se produce en pleno desierto que aquel cuyo epicentro se sitúa en los alrededores de una concurrida ciudad, al igual que un mismo terremoto no produce iguales consecuencias en los barrios más desfavorecidos de una ciudad (construcciones deficientes, materiales endebles, etc) que en las zonas cuyas edificaciones cuentan con los últimos adelantos para prevenir desastres de este tipo.


















    Un seísmo puede deber su efecto destructivo a otros fenómenos asociados al mismo y no propiamente a los temblores de tierra. Así, por ejemplo, un terremoto que midió 9.5 en la escala Richter sacudió Valdivia y Concepción, en Chile en 1960, desatando olas gigantescas y erupciones volcánicas. Unas 1.700 personas murieron y 2 millones quedaron sin hogar.

     Es conveniente saber si vivimos en una zona sísmica y si es así debemos saber qué hacer en caso de terremotos.


    En lo que respecta a la historia de los Estados Unidos, uno de los países con más actividad sísmica de todo el planeta, se puede destacar que los 4 terremotos que han alcanzado más magnitud de su historia se han registrado en el territorio de Alaska (Prince William Sound, Andreas of Islands, Rat Islands y Shumagin Islands) variando entre el 9.2 y 8.2 de la escala de Richter. Así mismo, en USA existen otras zonas sísmicas importantes como la situada en California, en torno a la falla de San Andrés. Existe mucha leyenda sobre los seísmos californianos, y mucha gente se pregunta dónde y cuándo será el próximo terremoto pero sin duda el más temido de todos es el Big One.









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