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Terremotos

 

Predicciones



     Según los científicos, no es tarea fácil la de predecir cuándo se producirá un terremoto. Así, afirman que a pesar de todas las señales y estudios existentes, estos no suponen unos indicadores positivos de que verdaderamente vayan a ocurrir. De hecho, los expertos muestran con cuidado cualquiera de sus predicciones ya que la cercanía de un seísmo tiene serias consecuencias en los negocios y en el turismo de ciertos lugares, además de suponer una gran alarma pública.


     A pesar de todo, es necesaria la estimación de estas catástrofes naturales aunque sea en un corto plazo de tiempo, ya que ésta información puede evitar la muerte de personas y la pérdida de bienes materiales. En la prevención también es importante saber qué es un terremoto, para conocer cómo pueden ser, y qué hacer en caso de terremoto para poder prepararse adecuadamente.


     Durante siglos han existido personas que se han aventurado a predecir qué sería de nuestro planeta en el futuro. Así, profetas como Nostradamus se anticiparon a los científicos contemporáneos a la hora de describir lo que sería un periodo de grandes catástrofes naturales, que invertirían el eje de la tierra y provocarían la desaparición de una gran cantidad de países. 


    También hay gente que opina que los terremotos y demás desastres naturales que se han producido en los últimos años no hacen sino confirmar las profecías mayas, que vaticinan el fin del mundo tal y como lo conocemos el 22 de diciembre de 2012. Aparte de las profecías apocalípticas, también encontramos personas que afirman ser capaces de "escuchar a la Tierra" y predecir terremotos y erupciones volcánicas, gracias a un oído hiper sensible, parecido al de las ballenas. Éstas personas serían capaces de escuchar frecuencias por debajo de los 10 Hz. Es el caso de la estadounidense Charlotte King, quien parece haber predicho correctamente una gran cantidad de terremotos y erupciones volcánicas en los últimos 30 años. Al parecer se trata de personas "biológicamente sensibles" que pueden percibir la relación entre sus síntomas de malestar físico y determinados eventos geológicos.

     Pero nosotros nos fiaremos de la ciencia exacta. Veamos qué sismos podrían sustituir en un futuro a los peores terremotos de la historia.


     La falla de Anatolia del Norte se encuentra en Anatolia, Turquía. Se mueve a lo largo del límite tectónico entre la placa Euroasiática y la placa de Anatolia. Se extiende hacia el oeste desde la intersección con la falla de Anatolia del Este en la triple conjunción de Karliova (la confluencia de tres placas tectónicas: la de Anatolia, la Euroasiática y la Árabe) a través del norte de Turquía y en el mar Egeo. Desde el terremoto de Erzican de 1939 ha habido siete terremotos con una magnitud superior a 7.0 en la escala Richter, sucediendo cada uno de ellos en un punto más occidental que el anterior. Los sismólogos que han estudiado esta pauta creen que los seísmos se producen en "tormentas" (una nueva teoría que propone que un terremoto podría ser la causa de otros más grandes en la misma frontera tectónica al transmitirles la presión producida). Analizando las tensiones que cada terremoto provocó en la falla, fueron capaces de pronosticar una perturbación sísmica que golpeó la ciudad de Izmit con devastadores efectos en agosto de 1999. Se cree que esta cadena no está completa, y que pronto se producirá un sismo todavía más al este, quizá en la superpoblada capital de Turquía, Estambul.





     Otras predicciones tienen que ver con regiones sísmicas de la tierra:

  • Dentro del Circumpacífico: Se prevé que ocurra un gran terremoto ocasionado por la falla de San Andrés. De hecho, hay un 70% de probabilidades de que se produzca uno en los próximos 30 años por la acumulación de la tensión. Y, por supuesto, el Big One.
  • Otro terremoto en el Cinturón de Fuego podría devastar en los próximos 20 años la ciudad de Tokio, una de las más pobladas del planeta con 35 millones de habitantes, construida sobre la unión de tres placas tectónicas. Los científicos estiman que tal seísmo podría producir la caída de la economía japonesa, ya que la reconstrucción de los daños causados estaría calculada en 7 billones de dólares. Tiene su precedente en el terremoto de Tokio de 1923.
  • Región de las Antillas del Sur: Se prevé que en los próximos diez años un gran sismo arrase México. Los científicos advierten además sobre la llegada de un gran tsunami, aún mayor que el que devastó Asia en 2004. El último gran seísmo que se produjo en dicha capital se dio entre el 19 y el 20 de septiembre de 1985 ocasionando una gran cantidad de desastres. El 4 de abril de 2010 se produjo en Baja California, México, un seísmo de magnitud 7.2, pero afortunadamente no causó tantos daños como el anterior.






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