Sexualidad y estrés

La vida moderna tiene muchas ventajas. Tenemos muchos más servicios que deberían mejorar nuestra calidad de vida. Pero todo esto tiene un costo y ese costo en nuestro tiempo en realizar actividades que nos redunden en ingresos económicos para poder hacer uso de estas ventajas.

Este constante bombardeo a nuestro cerebro de resolución de problemas, de crear nuevas formas de conseguir ingresos, de competir con otros para mantener nuestros status quo, nos presenta un nuevo invitado de la vida moderna: el estrés.

La sexualidad no es buena amiga del estrés y no son compatibles a la hora de tener el cerebro libre y abierto para recibir los mensajes estimulantes de los cinco sentidos que integran nuestra plataforma sensorial. El estrés hace que el cerebro esté ocupado por problemas sin resolver, estrategias a conseguir para salvar una situación y otras innumerables interrogantes que plantea la vida moderna; y que no pueda recibir con toda la intensidad los estímulos de placer.

Es más, el estrés no sólo está ocasionando un mejor disfrute de la sexualidad, sino que según serias encuestas realizadas en Inglaterra, está también provocando que el libido (deseo sexual) se vea afectado negativamente disminuyendo las veces que las personas tienen relaciones sexuales. Esto genera un círculo vicioso, ya que al no tener relaciones sexuales la persona se tensiona y se estresa más y al estar más estresado menos sexualidad practica y por lo tanto pierde este bálsamo que podría bajar el estrés de la persona.

Los adolescentes no están para nada fuera de este nuevo fenómeno de la sociedad moderna, sino por el contrario, la transición hacia el ser adulto resulta muy complicada y la aparición de situaciones propias de esta etapa futura encuentra a los adolescentes faltos de las herramientas y los recursos para superar estas situaciones con éxito.

Las exigencias cada vez mayores en los resultados académico, los naturales fracasos en materias complicadas, pensamientos negativos sobre sí mismo que dañan la autoestima, los cambios en el cuerpo y en la fisonomía son alguno de los tantos problemas que pueden provocar estrés en los adolescentes y como consecuencia de ellos sufrir alteraciones en su carácter y en su vida social.

El acoso o problemas con compañeros de curso, que intentan imponer actividades de las que no disfruta son aspectos que llevan al adolescente a estresarse y muchas veces autoexcluirse de las reuniones sociales de los grupos estudiantiles

Todo esto implica estrés e inseguridades que no se alinean con un relacionamiento natural y tranquilo con una pareja cuando surgen las manifestaciones sexuales y que servirían para canalizar estos problemas del estrés que tienen solución, pero estas soluciones se hacen invisibles al no poder analizar y buscar en la paz y en el remanso de una relación amorosa los caminos a seguir.

Es imperativo tratar de superar estas situaciones sin utilizar medios inapropiados como el alcohol u otro tipo de drogas más duras, que no hacen más que agrandar el problema, sino que la búsqueda debe centrarse en amigos que coincidan en ciertos gustos y pasatiempos con los cuales comentar las inquietudes que nos estresan. Así se encontrarán personas con la misma o similar problemática con quien juntos canalizar una terapia.

El sólo hecho de poder hablar el tema mejora la situación, descarga las tensiones y si además podemos llegar a intimar sexualmente con la persona que nos escucha es mucho mejor, ya que lograremos de alguna manera liberar nuestro cerebro y podemos gozar de los beneficios del sexo sin interferencias externas que pueden hacer fracasar este sublime momento.

Puedes encontrarme en Twitter: @vickyty

Autor: Vicky Brooks
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