Sexualidad en la adolescencia

La cercanía del cuerpo de mi compañera de curso me ha producido una sensación extraña, me sentía atraído a tener un contacto físico con ella, lo que no había experimentado antes. Mi cuerpo se sentía estimulado a compartir un contacto, ya sea en un baile o en un paseo, tomándola de la mano pero me sentía bien estando cercano a ella.

Esto es algo de lo que normalmente experimenta un adolescente cuando su cuerpo desarrolla los órganos sexuales y las hormonas comienzan a fluir por la sangre. Es una hermosa sensación que nos incita a la sexualidad. Y es natural y saludable que con responsabilidad sigamos tranquilamente lo que nuestro cuerpo a través de los sentidos va indicando.

Si existe comunicación entre los adolescentes, el continuo contacto en reuniones sociales, llevará a profundizar el relacionamiento y es muy probable que lleguen a consumar el acto sexual completo con la consiguiente penetración de la vagina por el pene.

En estos momentos es donde surge la temática del embarazo, ya que si bien el sexo tiene una parte de placer, también tiene una función reproductiva, que permite ni más ni menos generar una nueva vida.

El embarazo en los adolescentes, muchas veces no es buscado, sino que se produce accidentalmente y se puede deber a varias causas las cuales pasan desde la irresponsabilidad o falta de cuidado en el momento de practicar el acto sexual hasta el fallo de los métodos anticonceptivos que se utilizaron como forma de prevención.

Entonces, si bien nuestros sentidos enviado continuas emociones y sensaciones a nuestro cerebro en momentos en que estamos realizando  los juegos sexuales previos o durante el acto sexual mismo pueden bajar nuestra capacidad de raciocinio y perder el control; es necesario saber que un embarazo no deseado puede traer complicaciones en nuestra inserción en el medio ambiente que perjudiquen tanto la hermosa relación de pareja, como nuestra actividad de estudiante o de profesional.

Se estima que existen en el mundo un 38% de embarazos no deseados, y el 21% de los mismos se da en los adolescentes; lo que supone un punto a atender con responsabilidad para no opacar la felicidad de la sexualidad en una pareja.

La utilización de pastillas anticonceptivas por parte de las mujeres, está rodeada de una serie de aspectos no muy claros como la propensión a contraer cáncer de mamas, como también a perder en el mediano y largo plazo el apetito sexual, es decir el estímulo a tener relaciones sexuales.

Hay anticonceptivos que inhiben la producción natural de andrógenos como la testosterona, la cual está ligada directamente al deseo sexual. Si bien esto puede pasar desapercibido en la adolescencia, es un factor que muchas jóvenes responsables tiene en cuenta y consideran nocivo el uso de estos métodos.

Por otro lado, la utilización del condón por parte de los adolescentes jóvenes es un elemento popular y de relativa seguridad, dependiendo del buen uso y que prácticamente no tiene efectos colaterales. Los efectos que podemos llamar negativos, no se dirigen a la parte de salud y prevención, sino que más bien apuntan a la pérdida de sensibilidad y como consecuencia a la pérdida  de placer.

Pero en este último aspecto, la tecnología también ha realizado sus aportes y hoy encontramos en el mercado una variedad de preservativos con diferentes elementos adicionales que permiten subsanar en gran medida los efectos que indicábamos anteriormente.

Por lo tanto, la sexualidad en la adolescencia es algo hermoso y que potencialmente nos puede trasmitir una enorme felicidad si lo hacemos considerando algunos aspectos racionales que pueden obstaculizar este resultado. Simplemente tratar de hacerlo naturalmente, dejando fluir los acontecimientos y tratando de no ser egoístas en el suministro de placer, considerando los gustos y deseos de la pareja.

Puedes encontrarme en Twitter: @vickyty

Autor: Vicky Brooks
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