Pop art: la contracultura desde las masas

Una muestra conjunta entre el Museo Reina Sofía y el Museo Thyssen de Madrid subraya de nuevo el papel que la cultura de este movimiento ha tenido desde su aparición a finales de los años cincuenta y destaca su evolución hasta la actualidad. Se podrá visitar hasta el 14 de septiembre aunque la dedicada a Richard Hamilton estará hasta el 13 de octubre.

Tras el fin de la segunda guerra mundial y el comienzo de la época de tensión entre dos idiosincrasias mundiales que dio paso a la guerra fría, el concepto de la cultura imperante en cada uno de los extremos, URSS por un lado y EEUU por otro, originó un movimiento artístico influido directamente por las vanguardias occidentales al cual denominamos hoy Pop Art.

Del inglés Pop Art, que se traduce como “arte popular”, esta corriente surgida a finales de la década de los cincuenta, se caracterizó por la utilización de la imagen y su simbolismo icónico en relación con la comunicación y los medios de masas, así como las nuevas tecnologías que surgían en el mundo occidental del momento. La publicidad y la cultura del consumo conformarán la base de la crítica de este movimiento. De este modo, la reproducción en serie como símbolo de la uniformidad de las nuevas sociedades occidentales, representa el punto de partida de muchas obras célebres que imitarán, de modo irónico y sarcástico, las nuevas técnicas de seducción en el mundo consumista que se les presentaba ante sus ojos.

Asimismo, los soportes podían ser de varios tipos, desde lienzos comunes a cartones o plásticos pasando por estructuras creadas por el artista en las que usaba los propios elementos que quería mostrar: paquetes de tabaco, figuras decorativas, collages de periódicos superpuestos para crear determinadas sensaciones…

El juego emocional que transmiten estas obras utiliza, al fin y al cabo, la misma técnica comunicativa que los productos que comenzaban a ponerse a la venta en masa en la misma sociedad en la que vivían estos artistas: la impresión y el shock de elementos directamente dirigidos a la visualización abstracta y grandilocuente de los diseños desarrollados en este movimiento.

Richard Hamilton como referente británico o Roy Lichtenstein como su homólogo norteamericano y junto a ellos Andy Warhol, Billy Wilder, Iván Zulueta, Edoardo Paolozzi o Jonas Mekas son algunos de los autores cuyas obras muestran ambos museos en la exposición Mitos del Pop que se expone estos meses de verano en la capital.

El Museo Thyssen, por su parte, ofrece en un extenso y detallado recorrido la evolución del Pop Art desde sus orígenes pasando por las obras más célebres de los artistas –Marylin de Warhol, las latas de Campbell, la mujer en el baño de Lichtenstein- mientras que el Reina Sofía ha llevado a cabo una muestra, en la que participó el mismo protagonista antes de fallecer en 2011, dedicada exclusivamente a la evolución en las creaciones de Richard Hamilton, uno de los propulsores en el ámbito británico y, por tanto, europeo, del Pop Art. En este caso, la multitud de salas dedicadas al artista analizan su evolución desde sus inicios mostrando todas las facetas del ecléctico Hamilton: se podrán admirar sus primeros collages hasta grandes estructuras abstractas con varios significados aclarados por el propio artista que tan identificado se sentía con el concepto artístico que tenía de Marcel Duchamp, su máximo referente.

En definitiva, una exposición conjunta, la de ambos museos, que muestra la total vigencia que hoy en día mantiene esta corriente artística, aperturista y crítica con la nueva sociedad que actualmente ha evolucionado pero cuyas bases supo tan bien transmitir el Pop Art: la cultura de consumo, la frialdad y el vacío de la ausencia de contenido formal de los elementos que rigen la sociedad, la publicidad y sus extremos o los medios de comunicación de masas, cada vez más estandarizados.

Magdalena Cabello

Autor: Magdalena Cabello
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