Poeta en Nueva York, poeta de regreso

Versos seleccionados y con una irresistible actualidad fueron recitados el pasado 16 de junio por el escritor Luis García Montero y el actor Juan Diego Botto en el Centro de Nuevos Creadores reviviendo la figura del célebre poeta granadino.

En un atardecer madrileño de mediados de junio se saboreó una aurora neoyorkina la pasada semana entre rostros muy actuales que quisieron revivir, para deleite del público, unos cuantos versos seleccionados del poeta granadino Federico García Lorca. El escritor y poeta, también granadino, Luis García Montero y el actor Juan Diego Botto, se introdujeron en el otro lado de la creatividad poética, en el lado del autor como colofón de las Noches de Poesía que el Centro de Nuevos Creadores ha organizado para este año y que colocaba el punto y final con este recital.

“A mí ya no me podéis cambiar. Nací poeta”. Con estas palabras, casi salidas de cada uno de los poemas que escribió Lorca, comenzaban el recital en el que han alternado fragmentos de conferencias, pensamientos, cartas y poemas que el escritor fue creando a lo largo de su –corta- vida. Entre sus numerosos escritos, García Montero y Botto se han centrado, sobre todos los demás, en el poemario de Poeta en Nueva York. La actualidad inevitable que presentan estos versos hacen que se lean hoy en día con el dolor del presente y la esperanza en el futuro, a pesar de que ya hace casi un siglo de que Lorca viajara a Nueva York en medio de una crisis sentimental y apuntara allí el concepto de “enjambre de monedas furiosas”.

La crisis que hoy en día se vive a nivel nacional y mundial, provocada por el sistema económico y la consecuente corrupción política, social y de valores, se refleja en cada uno de los versos que Federico mostró en su inmersión en el mundo norteamericano.

Sus continuas referencias al cielo que se entreveía por los grandes rascacielos y el modo de vivir de la gente, a diferencia del campo andaluz de su época, provocó en Lorca un tumultuoso período de creación artística en el que no pudo evitar “mirar la calle y no ordenar paisajes”, como se pensaba que debían hacer los poetas. A partir de su evasión poética, Federico reflejó el caos moral que observaba en el individuo de aquel lugar, el abandono hacia un futuro mejor causado por la prioridad del dinero y todo lo que ello conllevaba: pérdida del individuo en la sociedad, confusión global o la marginación de grupos oprimidos con los que el poeta siempre se sintió en deuda e intentó comprender. La multitud sin sentido, la acumulación de soledades son los factores que Lorca denunció en su viaje al otro lado del océano y del cual aprendió, aún más, a gritar muy alto en cada uno de sus versos.

Con el profundo sentimiento de quién sabe leer entrelíneas y “entreversos” fusionado con la puesta en escena de ambos artistas que, en cierto modo, han homenajeado al poeta, el público quedó finalmente ensimismado entre la complicidad de ambos, regalando un aplauso que duró igual que muchos versos. Poeta en Nueva York cerró una de las etapas más prolíficas de Lorca a finales de los años veinte. Unas décadas más tarde, en 2014, se cerraban las Noches de Poesía aunque, afortunadamente, dejando siempre abierto el legado del poeta.

Magda Cabello

Autor: Magda Cabello

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