Palestina agoniza, Occidente olvida

Y se acabó el mundial. Quizá lo que más se recuerde, aparte de la victoria de Alemania, sea la vergüenza que sufrió el combinado de Brasil al ser ridiculizado en su propia casa. Sin embargo, la vista puesta en el mundial también ha conllevado una ceguera: la ceguera ante el genocidio palestino. Quizá, la verdadera vergüenza sea esa.

Más de doscientos palestinos muertos en los últimos días. Que se sepa, claro. Mientras que aquí hemos estado pegados a una televisión viendo el fútbol, allí unos israelíes -palomitas y refresco en mano- disfrutaban de los ataques sobre Gaza desde lo alto de una colina. Como si de un cine de verano se tratase. Ojo, no se piensen que la que escribe tiene algo en contra del deporte rey. Soy la primera futbolera, de esas que comen pipas y defienden (defendían) al Pipita. Es la facilidad con la que miramos hacia otro lado lo que una es incapaz de entender. Total, “es más de lo mismo”.

Del mismo modo, las redes sociales acaban siendo fiel reflejo de nuestra moral, un poquito olvidadiza a veces. Recuerdo que hace poco hubo algo que llamó enormemente mi atención: Una descripción gráfica del olvido de las niñas nigerianas secuestradas por el grupo radical islamista Boko Haram. Mostraba cómo, en Google, el número de búsquedas a principios de mayo era de millones, mientras que el cinco de junio se había reducido a cero. Simplemente, habían dejado de existir. Era, sin ninguna duda, el horror de nuestra desmemoria. Evidentemente, se trata de una desmemoria, de una atención, selectiva. Mal endémico éste en Occidente. Y, aquí, no importan los colores.

El mismo día de la final quise investigar un poco acerca de este asunto. Quise así ver el impacto social en Twitter, tanto de la masacre israelí como del partido, con la esperanza de que, a la manera de la Pastor, los datos cambiaran mis conclusiones. Lo hice por la mañana, que ya se sabe que en las horas previas de los días de partido la cerveza se enfría y la sangre se enciende. Nada más lejos de la realidad. Los hashtag #Gaza, #FreePalestine y similares habían tenido un impacto social mucho menor que #FinalMundial. Me esperaba que fuese menor, sí, pero no tanto. Los primeros habían podido ser vistos por unos tres millones de usuarios, mientras que el referido al fútbol, por unos dieciocho millones. 18 a 3 había quedado este partido. Vaya paliza... Definitivamente,mi Fact Check particular había hablado. Y, sobre todo, me había dejado a mí sin habla. Pienso ahora en esos cuarenta y tres niños muertos por los bombardeos, en las lágrimas olvidadas y teñidas de dolor de unas madres que ven como su futuro ya casi no existe, ya casi no importa. Pero bueno, ya lo olvidaremos. Por cierto, las niñas nigerianas siguen sin aparecer.

Mueren ellos, y morimos un poco todos. Decime, decime qué se siente ahora.

Yolanda Larrea Sánchez

Autor: Yolanda Larrea Sánchez
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