Leiro, la materia del hombre

Hasta el 21 de junio, se pueden ver en la Galería Marlborough de Madrid las obras que forman la exposición Purgatorio del artista gallego Francisco Leiro (Cambados, Pontevedra, 1957).

Entrar en estas estancias es de por sí iniciático. Se percibe de forma inmediata la conexión entre el mensaje del artista y las cuestiones filosóficas que nos preocupan a todos. Es una conversación entre dos porque las esculturas, ubicadas directamente en el suelo, son la imagen de cada uno de nosotros. 

Hay referencias al mito de Sísifo, a la resurrección de Lázaro, a la Divina Comedia de Dante… Pero, sobre todo, encontramos la difícil sencillez de lograr con un medio de expresión como es la escultura la comunicación directa con el espectador. 

Podemos ver cómo Lázaro resucitado juega con su propia lápida en diferentes versiones de esta misma idea: explora, se esconde, se asoma, huye… Es una desconcertante nueva oportunidad de vivir, ¿cambiaríamos algo?

Y es tan cálido acariciar la madera y la piedra que yo diría que el uso de estos materiales nos devuelve a la naturaleza donde todos somos lo mismo y asentimos ante la evidente esclavitud a la que nos sometemos. Leiro distribuye por las salas a sus cargadores de piedra vigilados siempre por unos amenazantes supervisores. Encorvados, arrodillados por el peso, deformados, con las cabezas giradas, sin ver el camino andan sin parar hacia ningún lugar que hayan decidido. ¿Es esto lo que queremos? 

Sabemos de nuestra carga, la sentimos, pero tendríamos que ser dueños de nuestros pasos  y hacer malabarismos con esa piedra para liberarnos como recrea en la figura de Sísifo. Ese es el Sísifo de Albert Camus, el que logra rebelarse ante su absurdo destino y disfrutarlo.

Si queréis más información sobre Leiro, consultad los apartados de exposiciones y ficha de artista de la web de la Galería Marlborough, incluso se puede descargar el catálogo en PDF.

Alejandra Gómez Martín

Autor: Alejandra Gómez Martín
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