Lana Del Rey: I want money, power and glory

Lana del Rey podía haberse mordido la lengua y todo hubiese sido mejor. Ni la muerte ni los periódicos andarían revoloteando en torno suyo poniendo en duda la calidad de su último disco,  que por cierto ha sido bastante mejor que el anterior.

Los suburbios, el pasajero de Iggy Pop y la actitud de una Ava Gardner en The Killers son las piezas fundamentales que lo configuran. Y es que Lana se abre paso con  canciones dominadas por el   sufrimiento, incluso físico (Ultraviolence), el amor (West Coast) las  drogas (Brooklyn Baby) y la  irreverencia (Fucked my way up to the top) a lo largo y ancho del disco.

En Ultraviolence ya no se trata de anzuelos, productos de markenting o sexuales, Ultraviolence es música mucho más neta que lo que pueden dar de sí esos conceptos, aunque sigue teniendo algo en común con Born to Die  que muchos no soportamos: el aura de mártir universal  que con destellos de chulería parece que va a hacer algo y que al final no conduce a nada.

Pese a esto, hay que decir es un buen trabajo en el que además  se nota la presencia de Dan Auerbach en la producción. Canciones como Black Beauty, Shades of Cool o Money Power Glory lo atestiguan, de hecho, tendremos la oportunidad de comprobarlo en menos de un mes en el festival Internacional de Vilanova y la Geltrú.

Manuel Jubera

Autor: Manuel Jubera
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