'Her': Un brote de hermosura en el desierto

Ver una película con este tipo de perfección es extraño, Her no es lo que la mayoría de espectadores espera. Lo último de Spike Jonze es una comedia, aunque no se burle del protagonista y no trate la relación entre un humano y un computador como una broma. Es una película de ciencia ficción, pero no utiliza su premisa central como base para elaborar una opinión sobre nuestra dependencia de la tecnología. Her es, principalmente, una experiencia emocional, que trata el amor, el divorcio, la amistad, la soledad, reconstruirse después de un desamor y, como en las mejores películas de ciencia ficción, el significado de lo que significa ser humano.

Esta película es la primera en la que Spike Jonze hace de director y guionista, y demuestra su calidad de director cuando trabaja con su propio guión, nos trae una película honesta y profundamente personal. Theodore no es el arquetipo de chico que no puede reconstruir su vida después de una ruptura, es un hombre real, que se siente solo. El disfrute de Her  en cierto modo es adivinar qué historia te quiere contar la película, que tiene su gancho principal en la voz femenina (doblada por Scarlett Johansson), pero es la actuación de Joaquin Phoenix en su personaje Theodore lo que permanece en la mente del espectador. La habilidad de Jonze para manejar diversos temas en su guión es digna de elogio. Her podría haber sido una chorrada sentimental, pero percibimos los sentimientos como si fueran reales, como si nos pasaran a nosotros mismos.

Igual de clave para la realización de la película es el actor Joaquin Phoenix. Después de regalarnos la mejor actuación del año pasado en The Master, el talentoso actor nos regala una nueva actuación digna de Oscar, a pesar de que los papeles no pueden ser más distintos. Freddy es un alcohólico, adicto al sexo, herido mentalmente por la Segunda Guerra Mundial. Theodore es depresivo e introvertido, pero también es divertido, dulce y “no muy buen esposo”. Phoenix captura cada tic, desde la forma en que empuja hacia arriba las gafas o cómo inclina la cabeza hacia detrás cuando Samantha le sorprende con algún ingenioso comentario. Joaquin Phoenix es el alma de la película, pero se ve apoyado por unos secundarios de lujo: Rooney Mara hace que nos creamos a la ex mujer de Theo y, aunque al principio pueda parece la típica expareja rencorosa y caprichosa, podemos llegar a entender porque le abandona y Amy Adams hace de vieja amiga de Theo en un papel pequeño, pero significativo.

Johansson es la revelación en esta película, es una actriz que se le ha asignado injustamente un estigma de apoyarse en su atractivo sexual en sus papeles. Y, sin embargo, este es su mejor actuación de los últimos años, y ella ni siquiera aparece en la pantalla. La construcción del personaje está hecho a través de su voz, pero con unos arcos de personaje maravillosamente creados, ella como Theo lucha por encontrarse con ella misma, como cuando le confiesa a Theo que no sabe si tiene sentimientos o si responde al capricho de su programación, así como su curiosidad inicial y el querer ser, o sentirse, humano.

Hay mucho de lo que se puede hablar, con respecto a Her, como su preciosa fotografía teñida de rojo y su banda sonora. Me gusta Her por muchas razones, pero la principal es cómo me hizo sentir. Cuando veía la película, pensé en mi propia vida, mis amigos y las personas que quiero. En la escena más dulce de la película Theo habla de su divorcio a Samantha. Él le dice que, para Catherine, el divorcio es sólo una firma en un papel, pero para él significa algo más;tuvo que decir adiós a su mejor amiga porque no podía hacer que su matrimonio funcionara. Este sentido introspectivo de nostalgia y arrepentimiento impulsa la película, acercando y alejando a los personajes de ellos mismos, hasta que la imagen final desaparece de la pantalla. Probablemente no sea el final que muchos espectadores esperaban, pero no es el final de la historia de Theo, es sólo el final de la película.

Javier Lozano Murphy

Autor: Javier Lozano Murphy
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