'En la casa': El perfecto puzzle

De nuevo, un cineasta utiliza la vida de los demás como inagotable fuente de inspiración. ‘En la casa’, del director francés François Ozon, es una adaptación de la obra teatral del madrileño Juan Mayorga, ‘El chico de la última fila’.

Como es costumbre en todas las películas de este director, ésta también era de las que apetece ver. No se sabe cual es el “gancho” de este director, quizás la capacidad de sorprender, la variedad de temas o la invitación a pensar.

‘En la casa’ es un ejemplo de cine francés en estado puro. Trata sobre la relación de un profesor de literatura francesa, Germain, desmotivado con su trabajo, con uno de sus alumnos, Claude, quien parece tener un don especial que despierta el interés y las ganas de trabajar de su maestro.

‘En la casa’ es una película sencilla que puede ser todo lo compleja que tú la quieras hacer. Te puede descolocar en cualquier momento y, por ello, te obliga a estar concentrado y atento. El director juega con la imaginación inquietante de Claude, hasta el punto en el que no sabemos lo que es verdad y lo que es mentira y que te hace dudar sobre las verdaderas intenciones del estudiante. La obra te mantiene enganchado de principio a fin.

El guión es espectacular. La base es indudablemente la de la obra teatral, pero con sorprendentes giros que dejan al espectador sin palabras. Además, todo ello está acompañado de un excelente montaje. Los diálogos son enriquecedores e intelectuales, tanto los del maestro con el alumno como con su esposa Jeanne.  Pese a la espesura del discurso, se desarrolla con fluidez.

Esta película inteligente y aguda, galardonada con la Concha de Oro del festival de cine de San Sebastián, te introduce de lleno en la historia, haciéndote partícipe de ella. Es un reflejo de la importancia que le damos a la vida ajena, haciéndola tan importante que incluso, a veces, nuestro estado de ánimo depende de lo que le pasa al vecino.
Respecto a las interpretaciones, Ernst Umhauer hace un excelente papel como Claude. Creible y convincente de principio a fin. Por otro lado, el profesor Germain, interpretado por Fabrice Luchini, consigue sacar de quicio por sus manías y costumbres.

Como guinda del pastel, el final es sorprendente. La película se convierte así en un perfecto puzzle donde cada pieza es independiente y perfecta y que, al juntarse, forman una obra maestra de firma francesa.

RDV

Autor: RDV
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