Encerrada por vacaciones

Verano, operación salida, pisos vacíos, una muchedumbre disfrutando de su tiempo libre, como si no existieran las ciudades ni las personas que conocemos porque no están donde siempre sino en algún destino remoto o en alguna playa cercana… ¿Quién lo iba a notar?

Aunque cogió el autobús de todas las noches desde su trabajo a casa, el conductor jamás permitió que se bajara en la última parada…

-Eres mi prisionera sin ninguna razón aparente que pueda justificar mantenerte cautiva. Se trata de un capricho que puede durar años si consigo afianzar bien estos barrotes. No saldrás de aquí. Seré yo quien entre en esta celda cada día para hacer lo que más me gusta: ver sufrir. Por este motivo, idearé todas las formas posibles de tortura que me permita este limitado espacio. Morirás cada noche y renacerás cada mañana. Ya sabes, no podré evitarte las magulladuras, la sangre, sólo te garantizo una vida infinitamente larga para atormentarte. Me harás tan feliz, preciosa hija de puta, que asumirás tu destino sin más preguntas. Mando yo.-

-Déjame ir, por favor.

-No. Nunca. Ni lo sueñes. Asume tu nueva vida.

-Vendrán en mi busca, te encontrarán, me salvarán. No lo dudes, eres una mierda.

-¡Qué dices, ingenua! Mi sonrisa vale más que tu libertad y estoy seguro de que me lo vas a hacer pasar muy bien… Pero, ¡basta de charla! Hoy la noche es larga, se inaugura un nuevo tiempo de crueldad. ¿No te alegras? ¿No? ¡Uno a uno arrancaré tus dientes inútiles, incapaces de reír! Sí, esta noche… No tengo prisa…

Autor: Alejandra Gómez Martín

¡Colabora con nosotros!

Envía tus creaciones a creacion@rincondelvago.com
publicidad
publicidad
publicidad